Historia de La Plancha Facil

En una mañana del caluroso verano del año 2011, Alejandro tenía como otras muchas mañanas varias reuniones en su oficina.

Al llegar a su despacho y quitarse la chaqueta de su traje se dio cuenta de que su camisa estaba totalmente arrugada.

Alejandro se sorprendió porque su mujer María siempre prestaba especial atención al planchado de sus camisas ya que conocía la importancia de la imagen impecable de cualquier persona y más aún cuando trabajas cara al público.

Esa mañana Alejandro tenía programada una reunión de trabajo con un grupo de tres mujeres, las cuales solicitaban su orientación ya que se encontraban desempleadas.

Debido a la falta de estudios académicos, su focalizada experiencia profesional y ser mujeres de una edad próxima a los 45 años, encontrar trabajo parecía una misión casi imposible para ellas.

Tras esa reunión, Alejandro recordó su camisa mal planchada y los múltiples esfuerzos que María su mujer realizaba por mantener su hogar al día, y la dificultad extra que suponía para ella el tener que compaginar el cuidado de su hija Laura, su trabajo fuera de casa y el cuidado del hogar.

Alguien debería ayudar a las familias a disponer de más tiempo libre, sin que fuera necesario abandonar el cuidado de la casa y la ropa de la familia.

Fruto de su interés por conseguir más tiempo libre para su mujer y una solución para el grupo de mujeres que habían solicitado su asesoramiento nació la idea de ofrecer servicios domésticos de calidad a precios asequibles.

Tanto Alejandro como María habían tenido contratadas diferentes personas para ayudar con el servicio doméstico del hogar y el cuidado de la ropa de toda la familia, pero habían tenido que prescindir de ellas por diferentes motivos.

Unas eran poco profesionales y eficientes a la hora de realizar las tareas domésticas. La ropa mal planchada, la casa poco limpia, etc.

Otras planchaban y limpiaban bien, pero al cobrar por horas, dedicaban gran parte de su tiempo a charlar con María con cualquier disculpa con lo que al final del día no sacaban las labores adelante, y tenían que volver al día siguiente disparándose los costes.

De pronto afloraron en su cabeza recuerdos de su niñez. Recordaba con cariño la empresa de confección que habían tenido durante muchos años sus abuelos maternos, y donde de niño veía planchar con esmero y alegría a las planchadoras profesionales que trabajaban en el taller, mientras el, su hermana y su tía menor jugaban entre enormes rollos de tela y el calor del vapor de las planchas.

Las planchadoras profesionales planchaban enormes percheros de ropa sin una arruga y con una calidad reconocida por todos los clientes de la empresa familiar, y felices de trabajar allí.

Emocionado por los recuerdos de su niñez, preocupado por conseguir más tiempo libre para su mujer, y dedicado a conseguir trabajo para las tres mujeres que le habían pedido su asesoramiento, Alejandro comienza a desarrollar la idea de ofrecer servicios de planchado a domicilio de calidad y a precios asequibles para gran parte de los hogares españoles.

La idea era sencilla, había hombres y mujeres que necesitaban que alguien se ocupase de las tareas más pesadas del hogar como el planchado y la limpieza ya que ellos no tenían ni tiempo ni ganas de encargarse de ellas.

Por otro lado en el mercado laboral había gran oferta de trabajadoras con experiencia tanto en el planchado (procedían de empresas textiles que habían cerrado durante la crisis económica que azotaba el país) como en empresas de servicios de limpieza que por el mismo motivo habían cerrado sus puertas.

Por ultimo cada vez era mayor el número de personas de edad avanzada o discapacitadas que necesitaban ayuda con las tareas domésticas (entre ellas su madre), y sin embargo no encontraban personal cualificado que les aportasen la seguridad y confianza para delegarles el cuidado de su vestuario y hogar.

De esta sencilla forma, gracias a una camisa mal planchada, nace la idea de ofrecer servicios de planchado a domicilio y limpieza del hogar por horas a precios asequibles y con la más alta calidad.

Ya solo faltaba encontrar un nombre comercial y desarrollar un plan de negocio que fuese viable tanto económica como socialmente.

Reconociendo que para él, planchar siempre había sido un engorro, decidieron llamar a la empresa La Plancha Fácil.

De la necesidad insatisfecha del mercado de poder delegar las tareas domésticas más pesadas como son el planchado de la ropa y la limpieza del hogar en personal cualificado y de confianza, del deseo de conseguir más tiempo libre para su mujer y su familia, junto a la vocación por ayudar a personas con dificultades a encontrar trabajo, nace La Plancha Fácil.

En La Plancha Fácil, Mimamos tu ropa, Cuidamos de ti.

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